Abandonadas y a merced de la delincuencia
las comunidades más alejadas de la entidad

• Evangélicos perciben mucho crimen, inseguridad, violencia y cobro de piso, entre otros y la policía también arremete contra ellos: Guillermo Trujillo.

Irineo Pérez Melo.- Entre la grey evangélica la percepción que se tiene es que las comunidades más alejadas del estado se sienten abandonadas por el gobierno, en sus tres niveles, y a merced de la delincuencia, aseguró Guillermo Trujillo Álvarez, presidente de la Red Evangélica del Estado de Veracruz.
En entrevista, dio a conocer que lleva a cabo reuniones de trabajo con la feligresía y en ellas se expone que “hay mucho crimen, hay mucha inseguridad, secuestro, nos externan que no deja de haber violencia y malas cosas, y no se sienten seguros ni en sus propios domicilios”.
Señaló que recientemente estuvo en el norte del estado y entre los evangélicos de Pánuco, El Higo Tantoyuca, externan su preocupación por esta situación de violencia que cotidianamente se vive.
“Estamos en la capital, en el centro y probablemente aquí se ve una reducción, de acuerdo a las estadísticas, pero en el norte no se percibe esto. Sigue habiento temas de inseguridad, peligro y riesgo que corre la gente. Hay violencia, cobro de piso y asesinatos, que dan cuenta los medios de comunicación de esa región”, añadió.
Aunado a esos peligros que enfrentan con la delincuencia organizada, también es palpable la intervención de los elementos policiacos, de quienes también se tienen que cuidar.
“Lamentablemente pareciera que en algunos luagres la autoridad está coluidida, porque permiten todo e inclusive, a veces la policía es prepotente, es violenta con los ciudadanos, que no debe serlo, porque ésta debe estar para cuidarlos, para vigilarlos, pero a veces hay gente que es agredida por la misma policía, lo cual es lamentable”, añadió.
Ante esto, pidió a aquellos que están dentro de la delincuencia organizada a reflexionar y buscar el camino de Dios, porque a través de Dios se logran muchas cosas, como es el hecho de ser perdonados por los actos violentos cometidos en contra de sus semejantes.

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